Explosiones de Coches Eléctricos Durante la Carga

Las explosiones de coches eléctricos durante la carga son excepcionales y pueden prevenirse

Cada vez hay más vehículos eléctricos, no sólo coches, que forman parte de la transición hacia una movilidad más sostenible y económica. Estos vehículos, sus componentes y sus cargadores suelen estar perfectamente diseñados y fabricados. Aún así, en alguna ocasión sus baterías explotan poniendo en riesgo nuestra salud personal y socavando nuestros recursos económicos. Estas explosiones suelen ser consecuencia de un mal uso o de una mala instalación.

A muchos nos ha preocupado las explosiones de baterías de teléfonos móviles o de patinetes eléctricos, que incluso en este último caso han llevado a algunas administraciones y consorcios a prohibir su entrada en el transporte público. Esta preocupación cobra importancia cuando hablamos de coches eléctricos ya que su número crece exponencialmente y, en un futuro próximo, todos los vehículos serán eléctricos.
Queda claro pues que con la creciente popularidad de los vehículos eléctricos (VE), surge una preocupación significativa: el riesgo de explosiones durante el proceso de cargaAunque los coches eléctricos son generalmente seguros, las explosiones pueden ocurrir en situaciones excepcionales, lo que destaca la importancia de la prevención y la comprensión de las posibles consecuencias.

¿Por qué hay explosiones de coches eléctricos durante la carga?

Lo primero a señalar es que lo que explota realmente es la batería del coche eléctrico y no el coche en sí mismo. Ocurre lo mismo que con los vehículos de gasolina que explota es el depósito como consecuencia de una gran expansión energética provocada por una combustión no controlada.

Los vehículos eléctricos equipan baterías de iones de litio que son dispositivos con celdas de energía conectadas en serie o en paralelo y diseñados para el almacenamiento de energía eléctrica. Emplean una sal de litio como electrolito que consigue los iones necesarios para la reacción electroquímica reversible que tiene lugar entre el cátodo y el ánodo. Esta reacción es la que libera la energía. Este tipo de baterías son las que encontramos en la mayoría de vehículos eléctricos. Son altamente energéticas, pero también pueden ser volátiles.
Son baterías de más reciente creación y se diferencian de sus antecesoras en VE, las de níquel-cadmio, en que tienen más del doble de densidad energética siendo un tercio más pequeñas.

Las explosiones durante la carga pueden deberse a varios factores, que incluyen:

  • Sobrecalentamiento. Las baterías pueden sobrecalentarse si la corriente de carga es demasiado alta o si las condiciones ambientales son extremas. lo que puede provocar una reacción térmica descontrolada y, en última instancia, una explosión. Cuando las baterías se sobrecalientan se produce un fenómeno denominado “fuga térmica". Se trata de un sobrecalentamiento debido a un proceso de producción de calor que se autoincrementa y puede acabar provocando la explosión por sobrepresión.
  • Cortocircuitos. Los cortocircuitos dentro de la batería o en el sistema de carga pueden causar un aumento repentino de temperatura, lo que puede conducir a una explosión.
  • Daños físicos. Golpes, caídas o daños estructurales en la batería pueden comprometer su integridad, provocar fugas o contactos no deseados de sus componentes y aumentar el riesgo de explosión.
  • Instalaciones de cargadores deficientes. Una instalación no profesional, que no prevea todas las necesidades de carga en sus distintos escenarios, puede llevar a explosiones de coches eléctricos durante la carga.

Prevención de explosiones de coches eléctricos durante la carga

La prevención es fundamental para evitar accidentes graves, siempre. Uno de los errores de seguridad que comentemos con los vehículos eléctricos es creer que, por tener menos componentes y no realizar una combustión de cuatro tiempos como en el caso de los vehículos diésel o gasolina, no debemos hacer un mantenimiento correcto ni una prevención eficaz de riesgos asociados.

Aquí hay algunas medidas importantes que los propietarios de vehículos eléctricos y los operadores de estaciones de carga deberíamos seguir::

  • Instalaciones adecuadas. Es fundamental asegurarnos de que las estaciones de carga están diseñadas y construidas según los estándares de seguridad normatizados. Esto cobra mayor importancia cuando los cargadores de vehículos eléctricos son particulares y se ubican en el garaje particular, en el garaje comunitario o en el garaje de la empresa ya que la mayoría de usuarios no tenemos conocimientos técnicos para comprobar dichos estándares. Para obrar con total seguridad lo más recomendable es contactar con un equipo de instaladores industriales acreditados que para que nos recomienden e instalen nuestros cargadores y certifiquen dicha instalación según la normativa vigente.
  • Control de temperatura.Monitorear y controlar la temperatura de la batería durante el proceso de carga para prevenir el sobrecalentamiento. Podemos hacerlo a través de una app que nos avisa en el caso de sobrecalentamiento. La mayoría de cargadores cortan el paso de corriente si detectan un sobrecalentamiento.
  • Limitar la corriente de carga. Debemos utilizar cargadores que limiten la corriente de carga para evitar sobrecargas que puedan provocar explosiones.
  • Mantenimiento programado.Hay que realizar inspecciones técnicas periódicas de las baterías y los sistemas de carga para detectar cualquier signo de daño o mal funcionamiento.
  • Formación y educación. Habría que proporcionar mayor información y capacitación adecuada a los propietarios de vehículos eléctricos sobre cómo cargar de manera segura y reconocer los signos de peligro que pueden derivar en explosiones de coches eléctricos durante la carga.

Consecuencias de las explosiones de coches eléctricos durante la carga

Las explosiones de vehículos eléctricos durante la carga pueden tener consecuencias muy graves. Implican riesgos para la seguridad pública, para el medio ambiente y perjuicios económicos.

  • Lesiones personales. Las explosiones pueden provocar lesiones graves e incluso la muerte de personas que se encuentren cerca del vehículo en el momento del incidente.
  • Daños a la propiedad. Los daños resultantes de una explosión pueden extenderse más allá del vehículo, afectando a la infraestructura circundante y a otros vehículos.
  • Perjuicios económicos. El primero es la pérdida del bien en sí y el coste asociado a su no uso por tener que desplazarnos en otro medio de transporte. El peor de los casos se ha dado cuando el seguro del coche o de casa no ha cubierto el siniestro por tratarse de una instalación no certificada oficialmente.
  • Impacto ambiental. Las sustancias tóxicas liberadas durante una explosión pueden contaminar el suelo y el agua, y contribuir a la contaminación atmosférica.
  • Pérdida de confianza. Los incidentes de explosión pueden socavar la confianza del público en la seguridad de los vehículos eléctricos y obstaculizar la adopción de tecnologías más limpias y sostenibles.

Está más que demostrado que los vehículos eléctricos ofrecen muchas ventajas en términos de economía, eficiencia y sostenibilidad, por lo que es crucial abordar y mitigar los riesgos asociados con su uso, especialmente durante el proceso de carga

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